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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Lokomat y la realidad virtual

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Los sistemas de realidad virtual y robótica aplicados a la rehabilitación son una de las novedades en investigación para la terapia física que probablemente más pronto nos den resultados. De hecho ya los están dando.

Alguna vez me han comentado que las máquinas son frías, que se rompe la relacción entre el profesional y el paciente. Incluso una fisioterapeuta me comentó que estudió fisioterapia por cómo era y que si eso va a cambiar es posible que ya no le guste porque odia la tecnología. Además me preguntó que si no creía en fuerzas y energías indetectables por la física moderna. Bien, no descarto que pueda haber otras formas de energía lo que sí que sé es que ningún físico teórico las está buscando ahora mismo, ellos buscan la teoría de la unificación de las cuatro energías conocidas del universo, buscan el bolsón de Higgs y cosas así. Ningún fisioterapeuta puede meter la mano en el bolsón de Higgs y sacarse una energía que sirva para curar o paliar. Ese no es el futuro. Con respecto a lo de que las máquinas son frías duras y las personas cálidas y blanditas pues sí a simple vista es verdad. Tan verdad como que muchas veces se enciende una máquina de electroterapia o de magnetoterapia, se cierra la cortinilla y ahí se queda el paciente con el Hola o el Qué me dices. (que no son nada fríos). Sin embargo en cualquier máquina de este tipo colocar al paciente es crucial, observar y supervisar la terapia también, e interactuar para conocer las sesaciones del paciente y modificar los parámetros es imprescindible.
Desde el punto de vista del paciente todos los estímulos tanto de fuerzas como de tacto como cognitivos (auditivos y visuales) colaboran en la terapia. Para mí mucho más que el mejor fisio que durante una movilización tenga una conversación amena sobre la última cirugía de Doña Leticia Ortíz o el último fichaje del Real Madrid.
Desde luego las relaciones personales son importantísimas y la calidez y cordialidad de los profesionales también, pero la frialdad de la máquina (me refiero a la falta de vínculos emocionales, no al calor específico del metal y el plastico ya que algunas máquinas incluso se calientan)no hace que seamos menos humanos sino nuestra relacción con las máquinas. Y estas son cada vez más emocionales, más sensibles a nuestras reaciones, más versátiles.
Sucede que las máquinas son claras, o funcionan o no funcionan, y si funcionan puden repetir otra vez lo mismo, pueden hacer una demostración, pueden repetirse, fabricarse en serie y seguir siendo efectivas. No se cansan, mejoran con el tiempo si se les dedica algún esfuerzo.

Mientras tanto las energías indetectables siguen sin ser efectivas y siguen sin aparecer por ningún lado. Son la misma mentira de siempre. Cuendo se consigue algún efecto este no puede repetirse y la maestria del terapeuta no puede repetirse ni transmitirse fácilmente (excepto previo pago de una gran cantidad de dinero para hacer el curso del método correspondiente, lo que no siempre garantiza que los maravillos resultados anunciados se repitan al aplicarlo por el recién formado)
Estos siempre estarán en contra de estandarizar un tratamiento porque cada persona es distinta. Mezclan una verdad con una mentira y así siguen.