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lunes, 10 de marzo de 2014

Contribuciones de la Web 2.0 a la evidencia científica.

El mes pasado dí una charla sobre Web 2.0 y evidencia científica  en el VI Curso de Evidencia Científica en Rehabilitación EVIGRA que se celebra en Granada cada 2 años.




Lógicamente la evidencia se crea con investigación y se comparte en revistas científicas, ¿qué tiene que ver internet y las redes sociales online en todo esto. Sencillamente forman parte del debate y la difusión. 

Todos hemos visto cómo las revistas científicas son cada vez más electrónicas y menos  papel. Utilizamos buscadores e indexadores informáticos, y cuando buscamos información es común recurrir al novedoso método de formación llamado: preguntar. Lógicamente la pregunta se hace en nuestra red social de colegas más cercanos y en persona, pero también podemos tener una red de profesionales conocidos a los que llamar por teléfono, escribir un e-mail o cualquier otro medio de información. Responder a preguntas del día a día con el enfermo con información creíble es importante. Los profesionales sanitarios somos comunicadores por definición, en la docencia, en la sesión clínica, con el paciente y con respecto a la sociedad nuestra responsabilidad es utilizar bien los medios de comunicación a nuestro alcance y estar informados de la actualidad. 



En nuestro día a día y especialmente en salud solemos tener dudas ¿donde me informo sobre esto...?   Internet está lleno de mentiras, de intereses, casi tantos como en el mundo real, vamos, que la culpa no es del medio sino de quien crea el contenido, que puede ser cualquiera. ¿Tenemos los profesionales sanitarios responsabilidad a la hora de combatir el contenido fraudulento que se divulga online? ¿Son fiables las agencias de noticias? ¿Son las estafas pseudocientíficas una factura por nuestra ignorancia en ciencia? ¿Tenemos responsabilidad a la hora de contar al público general la verdad sobre nuestra práctica clínica y los conocimientos reales disponibles? ¿Qué hacer si el Dr. Wikipedia y el Dr. Google se equivocan?



El lema del evento es "Separando el grano de la paja", pero también, al buscar en internet podría ser "Separar el grano del ectoplasma". ¿Cómo puede ser que profesionales inteligentes y con formación caigan en la trampa de terapias alternativas sin base alguna?  ¿Podemos combatir esto con evidencia científica y divulgación o activismo online? ¿Donde ponemos la homeopatía, la acupuntura, el reiki, la naturopatía y otras tías en la evidencia científica? ¿Por qué se divulgan tan bien y por qué tantas personas prefieren estas terapias por encima de las de profesionales mejor formados?


¿Por qué no aceptamos terapias alternativas? ¿Son igualmente fiables los estudios de métodos con copyright hechos por quienes se enriquecen con ellos? ¿Nos engaña la industria farmacéutica? 



¿Por qué los argumentos sobre remedios naturales, milenarios, defendidos por un famoso o con un libro bestseller suelen ser falsos? ¿Por qué tanta gente cree que hay un complot mundial para mantenernos enfermos? ¿Por qué tantas personas piensan que los médicos tenemos remedios que no queremos dar o estamos involucrados en mantener la enfermerdad? ¿Por qué la conspiranoia (conspiración, paranoia) invade los debates sobre salud? 




La información que llega al profesional sanitario puede estar sesgada por intereses. Los visitadores médicos lógicamente pondrán la cara más amable de la compañía y del producto. Los médicos somos el último eslabón entre el interés comercial y el interés del enfermo y hay que estar preparado para descubrir esos engaños, medias verdades o presiones comerciales. El tipo de sesgo y de mal uso de la evidencia científica se hace más retorcido cuando llegamos a este nivel. Es fácil ver las mentiras en las terapias alternativas y los timos, pero más complejo verlos en la publicidad sobre salud de grandes compañías que puede tener respaldo en revistas. Para estar preparados para lo difícil empecemos por lo fácil: pequeñas, medianas y grandes mentiras deben caer ante nuestra capacidad de lectura crítica y valoración de fuentes de información. La búsqueda de la verdad nunca había tenido tantas facetas.

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Autor: Samuel Franco Domínguez
 http://rehabilitacionblog.com 
 @samfrado